Un comentario en este mismo blog expresó: “la verdad me parece una verdadera perdida de tiempo esto de preguntarse "se puede vivir de la música o no",.... yo creo que los verdaderos músicos hacen música y punto”
Podemos estar de acuerdo o no con este concepto, lo que es indudable es que tener que vivir de otra cosa pone a los músicos en desventaja artística ante los que pueden dedicarse exclusivamente a crear y desarrollar su arte.
Si no hacemos rentable nuestra actividad corremos el riesgo de que las ideas mueran o nuestro talento de diluya.
Una parte esencial de nuestro negocio son los derechos autorales. Para explicarlos muy sintéticamente, tenemos dos tipos de derechos como autores y compositores: Los morales y los comerciales.
Los morales hablan de la defensa de nuestra obra contra plagios, copias ilegales, modificaciones. Es decir, el reconocernos como dueños totales de lo que producimos y proteger esa verdad.
Los comerciales son los que regulan los negocios que se establecen alrededor de nuestras obras.
Digamos: Si alguien va a ganar un billete gracias a (totalmente o en parte) nuestra producción artística, a nosotros nos corresponde una tajada.
Por ejemplo una radio. Imaginen una radio sin música. NINGUNA música. ¿Quién la escucharía? Nadie.
Entonces, si nadie la escucha, los anunciantes no ponen dinero en pautas publicitarias y la radio cierra. Dicho de otro modo, para la radio sin música no hay negocio. Por eso nos corresponde una tajada.
Lo mismo, aunque sea en forma parcial, sucedería en un hotel, un centro comercial, una televisora, etc. La música se usa para crear un clima más agradable para atraer clientes potenciales.
La ley de propiedad intelectual ecuatoriana es de las mejores de América y protege nuestros derechos perfectamente. El problema no esta en ley, como siempre. Esta en los organismos de control.
Las entidades de gestión de derechos autorales (SAYCE en Ecuador) son las que deben recaudar y repartir entre los autores nacionales y otras entidades semejantes en el exterior el dinero pagado por los usuarios de música.
Las sospechas sobre corrupción, mal uso del dinero y negligencia que recaen sobre SAYCE hacen que los pocos autores asociados estén desconformes, prácticamente ningún autor joven quiera asociarse, las entidades extranjeras desatendidas y el IEPI (Instituto Ecuatoriano de Propiedad Intelectual) con una seria auditoría sobre la entidad recaudadora.
Si la recaudación fuese como debería (los medios no pagan lo que deben, hay ciertos medios que ni siquiera saben qué deben pagar, me consta) y el reparto fuese el que marca la ley (pagar los millones de dólares que se adeudan interna y externamente y no conformar a los menos pudientes con 20 dólares y un pollo a fin de año, como me cuentan que sucede) la mínima industria musical local se vería inyectada de fondos para mejorar.
Un grupo de autores está cumpliendo con las disposiciones legales para abrir una nueva entidad, cuyo nombre será Segam, que pretende transparentar el manejo de estos recursos para que lleguen a sus destinos reales. Espero sinceramente que se logre ya que cerraría el círculo de nuestro negocio, que hoy está roto.
Nota: Les recomiendo visitar http://www.aba-pi.com estudio jurídico de Flavio Arosemena, abogado , músico y buen amigo dedicado exclusivamente a la defensa de la propiedad intelectual.
viernes 23 de mayo de 2008
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2 comentarios:
Eso de la radio sin musica.... no concuerdo, escucha radio "MARIA" se la pasan rezando, no hay cuńas publicitarias, pero... un monton de gente la escuha, y tiene mas dinero que cualquier otra radio, simplemente con el hecho de que se encuentra en mas de 37 paises diferentes idiomas, pero el motivo es el mismo, la gente da dinero y la escucha en busca de una falsa redencion e hipocrita forma de sentirme mejor y purificar su alma...
d.. S. Mf
Ese es un ejemplo de realidad muy distinta. Esas radios no lucran con la publicidad. Su publico es cautivo de un dogma. No llegan al medio en busca de entretenimiento sino por la fe en su doctrina.
El dudosisimo dinero que reciben es un aporte "voluntario" de los seguidores. Sin embargo, pregunta como defienden los autores de música cristiana sus derechos. La recuadacion por derechos autorales de musica cristiana es millonario. Imagina que es una de las unicas formas de que un señor de 70 años mueva la cabecita encendido con un heavy metal, solamente porque la letra habla de su dios y no de amor, politica u otros temas.
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